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Marcos para la Implementación y el Seguimiento del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

Intervención Dirk Jaspers, Director del CELADE-División de Población de la CEPAL
Presentación | 09/10/2015

El mundo y América Latina y el Caribe en particular tienen una oportunidad sin precedentes en las próximas décadas, y en esta intervención quisiera referirme a ella, poniendo de manifiesto la relación entre algunos de los elementos clave que se han debatido en esta Reunión y su vínculo con el proceso mundial inaugurado el 25 de septiembre recién pasado.

La  Agenda  2030 para el Desarrollo Sostenible es un pacto mundial para no dejar a nadie atrás en el disfrute de la prosperidad, el logro de la igualdad y el respeto de los derechos humanos. Este mensaje consolida el compromiso de la Organización con las aspiraciones más profundas de las personas por una vida digna y el respeto hacia las distintas voces de los pueblos.

 

El Consenso de Montevideo en el marco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible

El Secretario General, en sus palabras pronunciadas durante la Cumbre para la aprobación de la agenda para el desarrollo después de 2015, señaló que “la prueba de fuego para el compromiso con la Agenda 2030 será la implementación”, y para ello hizo un llamado a la acción de todos en el mundo entero.

Hoy quiero dejar de manifiesto nuestro más firme propósito de sumarnos a esta acción global por cumplir con los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. Tal como afirmó la Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, la Comisión apoyará a los países de la región para fomentar alianzas y contribuir al éxito de la Agenda 2030 porque:

Primero, se trata de un plan de acción demográficamente viable, y donde los cambios en curso generan beneficios y desafíos, incluso más allá de 2030;

Segundo, América Latina y el Caribe cuenta con una arquitectura regional compuesta por distintos foros intergubernamentales que facilita el debate sobre objetivos y estrategias comunes, y

Tercero, desde nuestros orígenes hemos promovido la cooperación Sur-Sur como herramienta para el intercambio de experiencias que servirán para la implementación nacional de la Agenda 2030.

 

Plan de Acción viable

La Agenda 2030 es demográficamente viable porque hasta 2027, la región en su conjunto pasa por un período favorable, donde la relación de dependencia demográfica abre una ventana de oportunidades para prepararse para el futuro. Una baja relación de dependencia significa que las riquezas de los países se reparte entre menos personas que en décadas pasadas. Aprovechar este bono demográfico, para una redistribución de riquezas, solo podrá lograrse con una fuerte intervención del Estado para emprender una estrategia de crecimiento económico con menor heterogeneidad estructural, más desarrollo productivo, y cuyo dinamismo tenga efectos positivos sobre la creación de empleo, la distribución del ingreso y la inclusión social.

Las oportunidades históricas generadas por el bono demográfico enfrentarán demandas de diferentes grupos etarios. Uno de ellos son los niños y niñas quienes, aun reduciendo su importancia relativa, seguirán siendo una fracción significativa de la población. Como se mostró en uno de los paneles de esta Reunión, sus derechos están aún lejos de cumplirse, lo que se refleja, entre otros aspectos, en sus mayores niveles de pobreza. Por lo tanto, garantizar el cumplimiento de todos sus derechos es una prioridad, porque una infancia protegida, estimulada y creativa tiene efectos positivos para el resto de la vida de las personas.

Los adolescentes y jóvenes también reclamarán lo suyo, pues son múltiples las formas de postergación y exclusión que enfrentan y al mismo tiempo son crecientes sus expectativas y capacidades. La educación será, sin duda, un eje fundamental para la atención de este grupo. Lograr que todos los adolescentes y jóvenes puedan acceder, de conformidad con lo planteado en el Consenso de Montevideo, a la educación pública, universal, laica, intercultural, libre de discriminación, gratuita y de calidad es una forma, tal vez la principal, de aprovechar el bono demográfico. Ahora bien, limitarse a la educación sería restringir el amplio horizonte que significa una vida plena para los adolecentes y los jóvenes. Reconocerlos como sujetos de derechos, incluidos los sexuales y reproductivos, y ofrecer los recursos, herramientas y espacios para que puedan definir un proyecto de vida y abocarse a su realización, es sin duda una forma particularmente fructífera de aprovechar el bono demográfico.

De igual manera, el cambio de estructura por edades de la población, en particular el envejecimiento, no debería interpretarse como una carga fiscal, sino más bien como una oportunidad de mejorar la situación laboral, dado que la ocupación derivada de la producción de nuevos sectores sociales, en especial el cuidado que demandan las personas mayores, podría elevar el crecimiento del empleo total. La inversión pública en servicios sociales — como la que está haciendo la Argentina, Costa Rica y el Uruguay— demuestra que una parte del empleo del estrato de baja productividad se trasladaría a este nuevo sector de servicios sociales, lo que podría contribuir a la convergencia interna de la economía, tal como ocurre en algunos países desarrollados.

 

Arquitectura regional

Junto con la Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe y la Conferencia Estadística de las Américas de la CEPAL, entre otras, la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe está llamada a cumplir un rol relevante como plataforma para lograr acuerdos intergubernamentales que contribuirán a la implementación de la Agenda 2030. Esta Reunión en particular nos ofreció la oportunidad de definir caminos operativos en tal dirección.

La resolución que han discutido las delegaciones gubernamentales ofrece una hoja de ruta sobre cómo allanar el itinerario para la implementación y el seguimiento del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo. La Guía operacional que hemos analizado con detalle durante estos tres días de trabajo constituye asimismo un referente técnico en ese sentido, toda vez que las brechas de implementación de los compromisos políticos en gran parte se deben a la falta de disponibilidad de instrumentos apropiados que orienten su instrumentación.

Superar esta limitación fue una de las principales preocupaciones de la Mesa Directiva de la Conferencia dirigida por el Uruguay hasta inicios de esta Reunión. El nuevo período que inauguramos, bajo el liderazgo de México, estará destinado a buscar la manera de compatibilizar la Guía operacional, sobre todo sus indicadores, con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus metas. Una enorme misión para la nueva Mesa Directiva, pero que estamos convencidos realizará con éxito.

De igual manera, durante esta Reunión hemos tenido la ocasión de discutir una segunda resolución, que aborda los asuntos de envejecimiento, en la que se reitera el llamado a asegurar una mayor protección de los derechos de las personas mayores en el ámbito de las Naciones Unidas, y en la que se exhorta a los países a firmar y ratificar la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores.

Nuestra Conferencia aborda adicionalmente otros temas que juntos forman el rostro de los grupos más discriminados de nuestras sociedades y que no deben quedar atrás, tales como las mujeres, los pueblos indígenas, las poblaciones afrodescendientes y las personas migrantes. Incorpora además los asuntos de desigualdad territorial. Cómo conjugar todos y cada uno de estos temas sin perder su especificidad es uno de los retos principales que tenemos en la implementación del Consenso de Montevideo.

Las mujeres conforman la mitad de la población mundial y no podemos pensar en un mundo mejor si siguen siendo violentadas, victimizadas o excluidas del ejercicio de sus derechos y libertades— incluidas aquellas relacionadas con su salud sexual y reproductiva —.

Los pueblos indígenas no podrán seguir existiendo si no se abordan los efectos que tienen o puedan tener en ellos los grandes proyectos de desarrollo, considerando los relacionados con las actividades de la industria extractiva en sus territorios.

Las personas migrantes, sea cual sea su estatus migratorio, no pueden vivir con seguridad si no se ofrecen oportunidades para regularizar las migraciones, respetando sus derechos humanos y brindándoles un trato digno por parte de los países de origen, tránsito y destino.

Por último, es imprescindible insistir en sumarse a las actividades que se celebrarán en el marco del Decenio Internacional de los Afrodescendientes, para promover el reconocimiento de su contribución a la sociedad, luchar contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas relacionadas de intolerancia.

Los progresos logrados en cada uno de estos temas, a través de la implementación del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, coadyuvarán al mismo tiempo a la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles y sus metas.

Del mismo modo, las líneas de acción y los indicadores sugeridos en la Guía operacional, que se discutieron en esta Reunión, aportan para la toma de decisiones de los gobiernos de la región, iluminan algunas de las cuestiones básicas que se debieran abordar en el corto y mediano plazo, pero dejan un amplio margen a los gobiernos para definir sus prioridades de intervención, que serán compatibles con la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

 

Cooperación Sur-Sur

El Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, así como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, requieren de la cooperación internacional efectiva para lograr su implementación.

La cooperación Sur-Sur, siendo un elemento crucial de la cooperación internacional para el desarrollo, ofrece oportunidades viables para que los países en desarrollo alcancen individual y colectivamente el crecimiento económico sostenido y el desarrollo sostenible.

En nuestra región, la práctica de compartir experiencias nace del genuino interés de los países en avanzar de manera más eficaz para alcanzar el desarrollo, reducir las disparidades existentes entre un país y otro, y por supuesto valorar y anteponer nuestra especificidad como región ante el mundo. Nace también de un anhelo de largo aliento en América Latina y el Caribe: la integración regional a pesar de la enorme heterogeneidad que exhibe nuestro continente.

Los organismos intergubernamentales de integración, como la UNASUR y la CELAC, en conjunto con los órganos subsidiarios de la CEPAL,  están llamados a  proyectar una voz concertada de América Latina y el Caribe en el debate de los grandes temas globales y en su diálogo con otros países y regiones.

El Consenso de Montevideo promueve la cooperación Sur-Sur y la Guía operacional puede servir de base sobre la cual establecer el intercambio de experiencias en materia de población y desarrollo, y junto con ello favorecer la integración regional también en sus políticas de población.

 

Elementos clave para la implementación y el seguimiento del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo

Quisiera referirme ahora a un conjunto de asuntos que son claves para la implementación y el seguimiento del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, y que de hecho son los ejes estructurantes del capítulo J del Consenso sobre “Marcos para la puesta en marcha de la futura agenda regional en población y desarrollo”.

 

Institucionalidad

El primero es la necesidad de contar con una institucionalidad permanente, en cada país, abocada al tratamiento de los temas de población y desarrollo, que actúe como enlace con la Conferencia sobre Población y Desarrollo y que tenga entre sus funciones la promoción del Consenso de Montevideo y su seguimiento a escala nacional. Esta institucionalidad debiera tener algunos elementos comunes, entre ellos:

  • un mandato claro
  • una perspectiva multisectorial y potestades en materia de coordinación y diálogo interinstitucional porque avanzar en el cumplimiento del Consenso requiere la articulación de numerosos actores y sectores
  • una dotación adecuada de recursos técnicos y financieros
  • instancias y mecanismos de participación de la sociedad civil y de otros actores no estatales

La Conferencia sobre Población y Desarrollo y sus reuniones debieran servir para fortalecer esta institucionalidad, por ejemplo mediante el intercambio de experiencias y buenas prácticas nacionales y el establecimiento de acuerdos de apoyo técnico Sur-Sur. 

 

Fuentes de información

El segundo aspecto se refiere a la necesidad de reforzar las fuentes de información estadística, dotándolas de sostenibilidad financiera y técnica para la producción y el procesamiento de información sociodemográfica de los países y de la región.

La disponibilidad generalizada y oportuna de datos de calidad sobre población y desarrollo en la región, fundamental para el cumplimiento y el seguimiento del Consenso, requiere en primer lugar superar los rezagos de muchas fuentes tradicionales, como es el caso de las estadísticas vitales. Más aún, el pilar de las estadísticas sociodemográficas, el censo de población y vivienda, debe redoblar sus esfuerzos para mejorar su cobertura y calidad, aprovechando las tecnologías modernas apropiadas, modernizarse y seguir contando con la participación activa y desinteresada de la población.

Considerando todo lo anterior y varios asuntos pendientes en materia de datos -como la incorporación de las encuestas de salud sexual y reproductiva dentro del programa regular de encuestas de los países y el aprovechamiento de nuevas bases de datos (como los denominados macrodatos)-, no hay duda de que es necesario avanzar hacia sistemas estadísticos nacionales que logren consolidar, mejorar y articular las diferentes fuentes de datos de población y desarrollo, así como controlar regularmente su calidad.

 

Formación y capacitación

El tercer aspecto apunta a reforzar los programas regionales de formación y capacitación en materia demográfica y de población y desarrollo y generar nuevas ofertas, a fin de garantizar las capacidades técnicas que requieren los países para el tratamiento de los temas atinentes a la población y el desarrollo y para la formulación de políticas públicas.

La región ha visto un incremento de la formación en demografía y en asuntos de población, aunque no en todos los países. Sin embargo, este incremento no ha significado una renovación de los cuadros técnicos en los organismos públicos, al menos no de la magnitud esperada. Esto parece obedecer a la doble barrera de limitaciones para la contratación y de incentivos insuficientes para la permanencia de profesionales formados.

Fortalecer la relación entre las instituciones formadoras y sus programas de enseñanza, por una parte, y las necesidades técnicas de los organismos públicos a todo nivel sería un paso en la dirección correcta, pero este debe complementarse con un mejoramiento de las condiciones laborales y de carrera en estos organismos para que el rodaje inicial de los profesionales jóvenes no se vea interrumpido por deserciones tempranas debido a la falta de incentivos o perspectivas.

 

Revisión y seguimiento

El cuarto aspecto fundamental es la necesidad de generar y aplicar una metodología para la revisión y el seguimiento de la implementación del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, tanto a escala nacional como regional. Se trata de una asignatura pendiente, aunque en algunos países ha habido avances, como se expuso en esta Reunión.

Al definir la metodología de revisión y seguimiento debe considerarse las experiencias exitosas en materia de revisión y seguimiento de otros acuerdos intergubernamentales. También debe tenerse en cuenta lo acordado en la primera reunión de la Mesa Directiva de la Conferencia sobre Población y Desarrollo, en el sentido de que el seguimiento y la rendición de cuentas “no constituyen un fin en sí mismo, sino que deben estar al servicio de la implementación del Consenso, para lo cual deben ser simples, flexibles, eficaces y adecuados a las realidades regional y nacional”.

 

Financiamiento

El último aspecto, y que sirve de base para el funcionamiento de los aspectos anteriores, se refiere a la necesidad de asegurar los recursos financieros para la implementación del Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo. Sin duda, el generoso apoyo del UNFPA y la cooperación internacional seguirán siendo fundamentales, por lo cual los países de la región debieran articularse para asegurar, al menos, el mantenimiento de este apoyo, habida cuenta de la reducción experimentada por los flujos de la cooperación internacional hacia la región. Pero por sobre todo, es prioritario que los gobiernos nacionales expresen con recursos el compromiso político adquirido en el Consenso. Y también habrá que considerar el aporte de los actores no gubernamentales, ya que tanto la sociedad civil como los agentes privados tienen capacidades y recursos para ofrecer y movilizar.

 

Agradecimiento

Aprovechando la mención hecha al UNFPA, quisiera destacar  la alianza estratégica que hemos establecido y que muestra cómo la colaboración de distintos componentes del sistema de las Naciones Unidas puede multiplicar el impacto de la acción del sistema.  El apoyo del UNFPA ha sido valioso y permanente. Ha sido un socio de ruta y, con seguridad, lo seguirá siendo, porque nos une un compromiso profundo con el Programa de Acción de El Cairo después de 2014, con el Consenso de Montevideo sobre Población y Desarrollo, con el desarrollo sostenible con igualdad y con los derechos humanos en su más amplia expresión.

Finalmente, reitero mi agradecimiento al Gobierno de México por la organización de esta Reunión. Su compromiso con este evento es una muestra inequívoca de su compromiso con el Consenso de Montevideo. Y estoy seguro de que ahora, desde la Presidencia de la Conferencia, México será protagonista y artífice del avance del cumplimiento del Consenso en la región.

Muchas gracias.